miércoles, 1 de octubre de 2008

FANNY MENDELSSOHN



Madame Hensel fue una músico más allá de toda comparación, destacada pianista, y mujer de mente privilegiada; menuda y delgada en persona, pero dotada de una energía que se translucía en sus ojos profundos y su ardiente mirada. Fue obsequiada con la rara habilidad de los grandes compositores. Monsieur y Madame Hensel acudían a la Academia los domingos por la tarde. Ella solía sentarse al piano con la elegancia y sencillez de aquellos que hacen música porque es algo que aman, y gracias a su maravilloso talento y prodigiosa memoria fui introducido al conocimiento de un puñado de obras de la música alemana de las que era absolutamente ignorante en aquella época, entre otras, una serie de piezas de Johan Sebastian Bach –sonatas, conciertos, fugas, y preludios, así como varias composiciones de Mendelssohn que fueron para mí revelación de un mundo desconocido.
De las "Memóires" de Charles Gounod





Fanny Hensel, nacida Mendelssohn Bartholdy (1805-1847), ha sido durante mucho tiempo injustamente pasada por alto como compositora seria, a pesar de una considerable producción que comprende numerosas piezas para piano, innumerables canciones, duetos, tríos, trabajos corales a capella, música de cámara para diferentes instrumentos, una obertura, un oratorio y varias grandes cantatas.
Las principales razones para este injustificable olvido son tres. En primer lugar, escribió música en una época en que era considerado inapropiado que una mujer de clase media-alta tuviese ambiciones como músico profesional. Segundo, estaba completamente eclipsada por su hermano menor, Felix Mendelssohn (1809-1847), tanto durante su vida como posteriormente. A día de hoy se la recuerda más por sus cartas y diarios en relación a aquél que por su propio talento musical. En tercer lugar, Felix y Fanny eran de ascendencia judía –desl gran filósofo alemán Moses Mendelssohn, y por parte materna provenían de la acaudalada familia de banqueros de los Itzig. A pesar de la conversión al cristianismo, fueron considerados como pertenecientes a una familia judía incluso mucho tiempo después de abandonar dicha fé. Tras sus muertes, el sentimiento antisemita dominante condujo a la supresión de sus obras –especialmente en el caso de Fanny, la mayoría de cuyas composiciones y producción literaria ha permanecido inédita en archivos de bibliotecas o en las manos protectoras de la familia y otros propietarios privados.
Nacida "con dedos para las fugas de Bach", como apuntó su madre, el prodigioso talento de Fanny como músico fue advertido por sus padres, Abraham y Lea Mendelssohn, a muy temprana edad. A la edad de trece años, como regalo sorpresa para su padre, memorizó un volumen completo de preludios de la obra de Bach "El clave bien temperado". Tanto ella como Felix estaban excepcionalmente bien dotados y –junto con sus hermanos menores, Rebecka y Paul- disfrutaron de la fortuna de tener unos padres ilustrados que les proporcionaron una educación excepcional. Fanny y Felix tuvieron los mejores profesores de Berlín: el Director de la Academia de Canto de Berlín, Carl Friedrich Zelter (1758-1832), en cuanto a composición, y el eminente pianista Ludwig Berger (1777-1839) para piano, mientras que el joven filólogo Karl Heyse (1797-1855) fue su tutor general y profesor de ciencias. Además, la atmósfera cultural del hogar de los Mendelssohn y especialmente los Domingos Musicales (iniciados en 1823 por Abraham para que Felix pudiese dirigir e interpretar sus composiciones propias y las de otros autores) creaban un ambiente excepcional en el cual crecer y desarrollar sus talentos.
El vínculo entre Fanny y Felix fue muy profundo desde temprana edad. Felix observaba a Fany, que era casi cuatro años mayor, y aprendió gran cantidad de cosas de ella en su primera niñez. Llegaron a ser confidentes íntimos, compartiendo, intercambiando y criticando las ideas musicales de una y otro. Felix siempre mostró interés en las opiniones de Fanny sobre su obra, pero en años posteriores ella llegó a depender tanto de su visto bueno en todos los aspectos musicales que este vínculo especial era a la vez una fortuna y una pesada carga.
Al llegar a la adolescencia, sus senderos se bifurcaron: en el caso de él para llegar a converirse en mñusico profesional, mientras que para ella (como le escribió su padre en 1820): "La música…será siempre un ornamento, y nunca el fundamento de tu existencia en la vida cotidiana". Más adelante, en su 23 cumpleaños, él le volvió a escribir con un matiz reprobatorio: "Debes dedicarte más seria y diligentemente a tu auténtica profesión, a la única profesión de una jovencita, la de ser ama de casa". A pesar de sus dones musicales y su deseo de ser reconocida, a lo largo de la mayor parte de su vida Fanny respetó las convenciones imperantes y los deseos de su familia, aceptando el papel prescrito de ser una cultivada señorita berlinesa de su tiempo. En esto siguió el patrón de la mayoría de sus parientes femeninas, mujeres educadas e inteligentes, que emplearon su talento en abrir salones o apoyar a músicos, artistas y compositores. La más notable de ellas fue su tía-abuela materna Sara Itzig-Levy (1763-1854) que fue una talentosa intérprete de harpsicordio y alumna de Wilhelm Friedemann Bach.
En 1829 Fanny se casó con el pintor de la Corte Wilhelm Hensel (1794-1861), y tuvieron un hijo en 1830 –Sebastian Ludwig Felix, nombre de los tres compositores favoritos de ella- Bach, Beethoven y su hermano. Wilhelm la animó sin reservas a componer y tocar el piano, sabedor de que tal creatividad era la esencia de su ser y viéndolo como un complemento necesario para su propia obra como pintor. Incluso la apremió a que publicara sus composiciones, algo que ni su padre y hermano podían desautorizar. En 1831 Fanny recuperó los Domingos Musicales, en los que concentraba sus energías musicales. Estos llegaron a convertirse en un muy prestigioso evento musical seguido tanto por la aristocracia como por la burguesía, así como por famosos artistas de visita como Liszt, Paganini, Clara Schumann, Bettina von Arnim y Heine. Ella planificaba los programas, la interpretación de la música de cámara y los Lieder, dirigía su propio coro y, ocasionalmente, una orquesta. Introdujo al público berlinés en la música de Beethoven, Bach, Mozart, Weber y, por supuesto, Felix, estrenando muchas de sus obras, así como varias de las suyas propias. Como actividad de una aficionada, llevada a cabo en su propio hogar, todo ello era bien aceptado socialmente. La publicación bajo su propio nombre ya era una cosa distinta.
Seis de las canciones de Fanny fueron publicadas bajo el nombre de Felix como parte integrante de sus Op. 8 y 9, en 1828 y 1830, respectivamente, y son dos de los más inspirados trabajos de ambas colecciones. Es probable que el móvil de Felix no fuese ganar fama a costa de sus canciones, sino animarla a componer de un modo que fuese aceptable para su padre. Desgraciadamente a la muerte de Abraham, Felix asumió su responsabilidad y se resistió tenazmente a la idea de que Fanny publicase, a pesar de las insistentes protestas de su madre y su cuñado. A parte de dos canciones sueltas, no fue hasta un año antes de su muerte que Fanny se vió finalmente libre de la influencia de Felix y empezó a publicar, encontrando un éxito inmediato.
El impulso a desobedecer los deseos de Felix vinieron por varias vías, la más destacada de ellas, la admiración y el ánimo recibido de parte de Charles Gounod – al que conoció cuando un deseo largamente albergado de visitar Italia pudo al fin ser cumplido felizmente en 1839/40- y del joven concejal y hombre de Estado Robert von Keudell, excelente músico a su vez, al que había conocido en 1846.
Resulta trágico que cuando al fin consiguió que se despertase el interés en sus composiciones, y hallándose en la cima de cu capacidad creativa, sufrió un fatal derrame mientras dirigía un ensayo para uno de sus conciertos dominicales el 14 de Mayo de 1847. Su prematura muerte le arrebató la posibilidad de haber disfrutado en vida del reconocimiento público, que sin duda habría alcanzado, de haber continuado componiendo y publicando sus obras.

PARTITURAS:

http://icking-music-archive.org/scores/mendelssohnf/fmen8-3g.pdf

http://icking-music-archive.org/scores/mendelssohnf/Wandl-ich-in-dem-Wald-des-Abends_Fanny-Mendelssohn.pdf

2 comentarios:

Luna Mond dijo...

Por varias razones me encantaría tener la posibilidad de tener y difundir partituras de obras escribas por mujeres, pero resulta bastante complejo encontrarlas (bueno, acabo de iniciar hace 3 horas, pero comprado con buscar partituras de hombres es muuuy complejo) Dejo mi correo y sigo explorando tu blog. Saludos.

Luna Mond dijo...

Por varias razónes me agradaría obtener y difundir obras escritas por mujeres, pero resulta complicado (a penas llevo 3 horas en esto, pero comparado con compositores hombres esto es muuuuy difícil). Los links que pones no he podido abrirlos. Seguiré explorando tu blog. Cualquier ayuda la agradeceré infinitamente: bronorb1gmail.com saludos.