jueves, 8 de enero de 2009

SHIR ERES

ILSE WEBER nació en 1903 en el seno de una acomodada familia judía partidaria de la «emancipación», en la ciudad morava de Witkowicz. Ya en la adolescencia comenzó a escribir cuentos, teatro y poesía para niños, que serían publicados tanto en su patria checoslovaca como en Alemania, Austria y Suiza, al tiempo que dedicaba su tiempo libre a la traducción de textos literarios. También fue productora de diversos programas para la radio checa. En 1930 se casó con Willi Weber –que había regresado de Palestina enfermo de malaria–, con quien tuvo dos hijos. Ante la creciente presión de los fascistas checoslovacos, Ilse y su familia tomaron la decisión de trasladarse a Praga en 1939.

Con la llegada de la guerra, el matrimonio Weber desoyó los consejos de sus allegados y permanecieron en su país. Sin embargo, salvaron la vida del mayor de sus hijos al enviarlo al domicilio de unos amigos en Suecia en un Kindertransport, antes de su propia deportación y la de su hijo pequeño al campo de concentración de Terezin, en 1942.

Durante su estancia en Terezin, Weber escribió más de sesenta poemas, musicando varios de ellos e interpretándolos después acompañada por una guitarra mientras realizaba sus rondas nocturnas como enfermera en el área infantil del campo, zona a la que fue asignada. En este lager, aparte de numerosos artistas e intelectuales [ver post anterior aquí], malvivían gran número de ancianos y, por supuesto había muchos niños. Ilse componía poemas y nanas que cantaba, acompañándose por su guitarra, a los niños y ancianos enfermos y agonizantes. En su cautiverio despojó intencionadamente a sus versos de cualquier perturbación lingüística que debilitara la comunicabilidad de una escritura nacida con una sólida vocación de realismo. La poeta checa hizo, en este sentido, un verdadero ejercicio de contención, reduciendo el lenguaje poético a los márgenes estrictos del lenguaje hablado, y situando en la anécdota la fuente primordial de la emoción literaria: la tensa relación entre la sobriedad antirretórica de la expresión y la dramática circunstancia que le sirve como punto de partida, multiplica los efectos emocionales de la vida contada hasta límites sobrecogedores, y convierte el dolor en un dolor más ancho y en un seco lanzazo de verdad.

Cuando su marido Willi fue trasladado en la primavera del 44, ella se brindó voluntariamente a acompañarle, junto con su hijo pequeño Tommy. El deseo de no fragmentar la familia desembocó en la ejecución de Ilse y su hijo en Auschwitz, mientras su marido logró sobrevivirles treinta años más. En 1991 éste publicaría el libro de poemas que Ilse escribió en el campo: In deinen Mauern wohnt das Leid [En tus muros habita el dolor].

Wiegala”, cuya letra original y traducción reproducimos a continuación, es una ilustrativa nana de suma simplicidad, compuesta quizás como una “caricia final” con la que acompañar la penosa carga de los Weber durante su último viaje. Testigos supervivientes afirman que Weber cantaba esta delicada pieza acompañada por los niños cuando se encaminaban a la cámara de gas en Auschwitz.

Foto cedida por Maribel Ferreiro



Wiegala, wiegala, weier,

der Wind spielt auf der Leier.

Er spielt so süss im grünen Ried,

die Nachtigall, die singht ihr Lied.

Wiegala, wiegala, weier,

der Wind spielt auf del Leier.

Wiegala, wiegala, werne,

der Mond ist die Laterne,

er steht am dunklen Himmelszelt

und Schaut hernieder auf die Welt.

Wiegala, wiegala, werne,

der Mond is die Laterne.

Wiegala, weigala, wille,

wie ist die Welt so stille !

Es stört kein Laut die süsse Ruh,

schlaf, mein Kindchen, schlaf auch du.

Wiegala, wiegala, wille,

wie ist die Welt so stille !


[Wiegala, wiegala, weier,/ el viento toca la lira. / Toca dulcemente entre los juncos verdes./ El ruiseñor canta su canción./ Wiegala, wiegala, weier,/ el viento toca la lira.// Wiegala, wiegala, werne,/ la luna es una linterna/ en el fondo negro del firmamento,/ desde allí mira el mundo./ Wiegala, wiegala, werne, / la luna es una linterna.// Wiegala, wiegala, wille,/ ¡qué silencioso está el mundo!/ Ni un solo ruido turba la paz,/ tú también, mi pequeño, duerme./ Wiegala, wiegala, wille,/ ¡qué silencioso está el mundo!]


Para escuchar Wiegala interpretada por la mezzosoprano Anne Sophie von Otter presionar a continuación:


2 comentarios:

El Toro de Barro dijo...

Quiero felicitarte por tu trabajo, aunque hubiera agradecido que citaras el que hice ya algún tiempo sobre Ilse, y que publiqué en mi espacio Poesía del Holocausto, algunos de cuyos parrafos has reproducido, cosa que te agradezco. Todo es cuestión de colaborar los unos con los otros. Yo, por ejemplo, he obtenido en tu blog una canción de Ilse, y pienso citar en el mío el nombre del recopilador, y en Antología de la poesía de la Shoa, cuando salga en papel: espero que mi salud me deje llevarlo a cabo este compromiso. Aquí te dejo el Lindk.
http://negralechedelalba.blogspot.com.es/2007/07/ilse-weber.html


Un saludo
Carlos Morales

El Toro de Barro dijo...

Aquí te dejo la entrada sobre Ilse Weber. En él, cito tu página y la de Laura Gordiani, que es donde encontré la maravillosa nana.
http://poesia-del-torodebarro.blogspot.com.es/2012/08/poesia-del-holcoausto-ilse-weber.html
Estoy editando los poemas de los poetas que he ido recopilando desde el año 2002 para sacar adelante la antología de la poesía de la Shoa.
Para mí será un honor compartir contigo mi trabajo.
Un saludo
Y shalom.
Carlos